Ceremonia de inauguración de los JJOO de París 2024
Empiezo esta reflexión con la declaración de no haber terminado de ver el acto al completo, pero a la hora 45' del visionado, he percibido claramente que el deporte no era el objeto de esa ceremonia. Tenía muchas ganas de ver a los atletas desfilando y he tenido que apreciarlos desde muy lejos, al mogollón, no pudiendo distinguirlos. Ha sido innovador el desfile por el Sena, pero habría estado bonito que los atletas hubieran desembocado en el estadio olímpico, donde pudiesen mezclarse en una noche de fiesta, porque ellos, que son quienes han estado años sufriendo para prepararse, eran los auténticos protagonistas. Por el contrario, ha destacado, a mi modesto entender, un amplio enfoque sobre la muerte, primero llevando a niños al inframundo a través de las catacumbas parisinas, continuando con las innumerables María Antonietas decapitadas, sosteniendo sus cabezas sonrientes en sus reales regazos. Seguido esto con un alarde de chorros de sangre por delante de las damas, amenizado ...